jueves, 29 de noviembre de 2012
Libre
Habían pasado tantos años de aquel parque, que cuando llegó ni dolió recordar las escenas allí vividas, era una sensación extraña de libertad, de no sentirse atado a un sentimiento sólo por el hecho de cruzar la valla o ver los árboles asomándose ya desde la calle. Decidido a entrar, piso los mismos caminos, recorrió la misma hierba y bebió de las mismas fuentes... y nada. Aquella libertad de tener un buen recuerdo sin más, le parecía incluso una traición por parte de su corazón y su mente, pero sabía que en el fondo era mejor así. Ahora podía volver a disfrutar de los paisajes sin latigazos de recuerdos que dolían de la cabeza a los pies, podría andar por los caminos con la libertad de pensar únicamente en sus pasos, en las hojas que iba pisando, en el olor a humedad, en el canto de los pájaros de fondo, en el susurro del agua, en observar a señoras sentadas en los bancos con los bastones apoyados en el suelo,poniéndose al día de sus males, de sus maridos y de sus pensiones, incluso podía escuchar la música alta de la gente que pasaba corriendo por su lado, seguramente, cargada de problemas.
Cogió aire, se sentó enfrente de una cascada y paso la tarde mirando a la gente que pasaba, sin acordarse en ningún momento de que esta vez estaba solo.
viernes, 9 de noviembre de 2012
El ángel caido
Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado.
(Milton, El paraíso perdido, canto I).1
miércoles, 7 de noviembre de 2012
A veces
Suele ocurrir a menudo que es demasiado tarde para dar la vuelta, o porque has llegado muy lejos o porque el camino se ha ido borrando tras tus pasos mientras andabas. Esos caminos a elegir que nos ponen a prueba en miles de momentos a lo largo de nuestra vida. Por eso, suele ocurrir, que A veces solo queda arrepentirse, a veces no hay otra que conformarse con pensar lo que podría haber sido, a veces las segundas oportunidades se esconden, a veces... es ahora o nunca.
martes, 6 de noviembre de 2012
Mario Benedetti
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, si no que sabe lo que hay que hacer y lo hace.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierde de vista que somos humanos y nos podemos equivocar
Kutxi Romero
“ Y esta palabra, este papel
escrito por las mil manos de una sola mano,
no queda en ti ni tampoco sirve para sueños.
Cae en la tierra y allí se continúa
pero no como una mera palabra, ni papel escrito
sino como una sucesión de sonidos del corazón,
llámalo música si quieres…”
“ Y cuando la música se termina,
nosotros los bailarines,
nos miramos como si estuviésemos desnudos,
y ahí decidimos
si merece la pena seguir tocándose
o si simplemente fuimos meros objetos
en el infinito equilibrio universal
de los planetas.”
sábado, 8 de septiembre de 2012
He creido morir al despertar, al volver a la realidad, tampoco en sueños he podido refugiarme del dolor que lleva invadiendo mi alma días. He querido perder el tiempo pensando en lo que fue, he querido torturarme recordando lo que pasó, he sufrido arrepentirme de mis actos y he intentado odiar, pero no puedo. He soñado que nada había pasado, que todo era como siempre... Mentira... He desfallecido mientras volaba y he caido de golpe, he intentado verme reflejada en otros ojos y no me veía. He muerto, he creído sentir morir mi alma, he llorado y de momento he querido verme resucitar, pero sólo en sueños.
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jueves, 5 de julio de 2012
Se moría de ganas por un beso, cuando la veía pasar sola, cuando hacía que no le importaba su presencia, cuando la escuchaba hablar sin meterse en la conversación que mantenía con otros, pero atento a sus palabras, al sonido de su voz, le daba un vuelco al corazón ante la mínima posibilidad de que la puerta del portal se abriese y apareciese de repente, como siempre, cuando nunca lo espera. La había besado mil veces, conocía perfectamente la sensación de sus besos, que ya muy lejos quedaban del presente. El tiempo había pasado para los dos, dos vidas diferentes se hacían de forma paralela y sin prestarse atención aparente, aunque en la sombra, los dos siempre se siguieran de cerca y se preocupasen el uno del otro. No es el mejor momento para dejarlo todo atrás y llevártela lejos, ni es la mejor situación para hacerla olvidar lo malo, sacarle sonrisas...o hacerla feliz, pero precisamente porque no es el momento es cuando ha de hacerse, porque el corazón no entiende de buenos o malos momentos, ni de razones ni situaciones inadecuadas... si no de sentimientos que por más que se quieran evitar, están ahí, y no hacerles frente no quiere decir que decidan marcharse, si no que poco a poco te irán destruyendo hasta morir por el beso que no diste.
martes, 12 de junio de 2012
Carlos Chaouen
Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
Y nada tiene que ver con tu boca
Que hecha para besar hay veces que muerde
Que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Y duele porque la piel no es materia inerte
Y duele porque el querer es dolerse a veces
Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla
Y nada tiene que ver con el aire
Que mueve tu ropa en noches de luna escueta
Que aprieta, suelta y evoca y me enloquece
Y tiembla por los latidos que tú provocas
Y también porque el querer es temblar a veces
Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
Contra la última frontera
La que separa el mar del cielo del color de tus maneras
La que me lleva a la guerra
A ser semilla en la tierra
Y no me pidas tanto, corazón
Que tengo poco aire en el pulmón
Lo que tengo es un castillo en el cielo
Si viene la guadaña a mi rincón
Enjuágame la frente en tu sudor
Y le das un beso a todos si me muero
Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe
Y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
Como el humo azul que del pudor se desprende
Y ríe porque tu llanto se lo merece
Y también porque el querer es reírse a veces
Vive, la vida por compasión hay veces que vive
Y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante déjame verte
Que no hay mayor libertad que tenerte enfrente
Y que nadie sea absuelto por no quererse
Y vive porque el querer es vivir con creces
Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
Que sangran de mi costado tus andares de chiquilla
Y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana
Con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas
jueves, 19 de abril de 2012
Si le dejas ir... se irá
Todavía no hemos sido capaces de comprender, que no puedes quererlo todo. Que en la vida hay que tomar decisiones y que muchas veces son más serias de lo que nos creemos... Siempre iba a estar ahí, te lo prometió. No estaba planeado que se fuese ni si quiera a largo plazo, pero tú has querido esta situación, jugando con lo que no debías jugar, haciendo daño sin pretenderlo, sabiendo que él aguantaría lo que fuese por seguir cerca de ti, y cuando esto no ocurre te sientes perdida, sin saber que hacer, sin parar de pensar en lo que fue y en lo que será, porque ya sabes que el presente sin él no tiene ningún sentido... sola te quedarás si no aprendes a tomar las decisiones adecuadas,si no aprendes a dejarte llevar asumiendo las consecuencias de tus actos.
Ya nada importa, le dejaste marchar, y se ha ido.
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Todos tenemos un límite. Incluso los que por nuestra propia personalidad pensamos que para alcanzarlo deben llegar lejos... bien lejos... aún así se llega. Hay un tope, emocionalmente hablando, que puedes llegar a soportar, y cuando esa línea se sobrepasa tu alma sale fuera de tu cuerpo, como para coger fuerza. No sabes si hundirte hasta el fondo, salir a flote o directamente dejarte llevar... La última de las opciones, aunque parezca que no... la más difícil. Es tan complicado dejar expresar los sentimientos sin más... sin pensar que omitir para no dañar, aclarando cada palabra pensando que de esa forma se hará menos daño... por el contrario hay gente que esta convencida de que lo mejor es soltar la verdad como si de la bolsa de la compra se tratase. No me parece correcto decir las verdades de esa forma, como si te tirasen encima una jarra de agua helada, que ni secándote las gotas podrás olvidar, al menos de una manera inmediata. Decir verdades, decir lo que piensas de esta forma no puede ser bueno para nadie, incluyendo al valiente que lanza el agua... Todos podemos cambiar de opinión, con el tiempo, o simplemente después de una meditada reflexión, después de haber dejado pasar los nervios y pensando detenidamente... y amigo, ya será demasiado tarde... una vez que has lanzado el puñal, aunque luego te retractes ha hecho herida... y eso seguramente es lo último que todos queremos.
domingo, 15 de abril de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
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Un sentimiento desconocido la invadía cada día con más frecuencia, la hacía pensar, la impedía dormir, la desconcentraba de sus tareas y le daba la vuelta a sus días. No sabía exactamente que era lo que sentía...un par de meses atrás lo había tenido todo más claro que nunca... y hoy... hoy no hay nada seguro al cien por cien. Hoy la duda llega para colocarse en el número uno de sus pensamientos, la invade y la envuelve...
sabe que una decisión tomada en el presente será una equivocación, pero a lo mejor son esos impulsos los que hay que seguir, acabar con todo, empezar de cero... para por fin... dejarse llevar.
lunes, 6 de febrero de 2012
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No puedo evitar muchas veces sentirme mala persona, me he equivocado, he metido la pata hasta el fondo, he hecho sufrir. Hay días que me imagino al destino poniendo las cartas sobre la mesa y pensando como me devolverá muchas cosas que yo hice. Merezco lo que tengo? si, lo merezco, pero tampoco hacía falta hacer daño a nadie para conseguirlo. Mis metas son en su mayoría muy difíciles de alcanzar, y poco a poco voy descubriendo si alcanzo a rozarlas o me quedo por el camino. Alguien me dijo alguna vez que deseo siempre lo que no tengo, y que en cuanto lo consigo pierdo totalmente el interés y pongo rumbo hacia nuevas metas que conseguir... palabras que dolieron en el alma, y aun intento averiguar el porque.
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Sí, creo en el destino, lo admito. Todas las cosas suceden por algo, la vida te encauza quieras o no quieras y te lleva por caminos que quizás no habrías elegido.Te arrepientes a lo largo de tu vida de cosas que hiciste, y a la vez de cosas que no hiciste...¿Por qué? por no haber tomado una decisión acertada...¿Y qué si no se que es lo correcto? ¿si no se sabía donde ir ni porque hacerlo? ¿como puedo haberme equivocado si nunca supe lo que quise?
miércoles, 2 de noviembre de 2011
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Nadie decide encontrarse entre la espada y la pared, sin embargo hay situaciones en las que te encuentras acorralado y tienes que tomar una decisión, haciendo daño a quien tengas que hacérselo, lo más probable será, que con el tiempo te arrepientas de ese momento en que la tensión decidió por ti, cuando bajas de la nube en la que te encuentras puede que te sientas la persona mas miserable del mundo, pero tuviste que elegir, y el mañana no debe importar, al menos, si quieres seguir adelante...
viernes, 26 de agosto de 2011
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Supe que encontré la verdadera razón para vivir cuando la vi cruzando la calle, de puntillas mirando a ambos lados esperaba impaciente la luz verde del semáforo, se la notaba inquieta, con prisas. LLevaba un abrigo rojo junto con unos guantes de lana de varios colores, sin duda llamaba la atención entre la multitud de gente. El semáforo, parpadeó amarillento, ella se quitó el gorro que calentaba sus orejas, como para coger impulso. Verde. Empezó a andar deprisa, como aquella gacela que no corría por no llamar la atención del león, aunque en este caso no lo consiguiese. La velocidad de sus andares no pasaba desapercibida, su cabeza ahora descubierta dejaba al viento una melena larga y marrón, bastante entretenida. Yo, al otro lado de la calle, disfrutaba de un café demasiado caliente, y limpiando el vaho que se formaba en la ventana por el frío de fuera, la vi desaparecer entre la muchedumbre. Y aunque todavía no lo sabia, ese no sería el único día que viese aquellos guantes de colores.No obstante, y ante aquel maravilloso espectáculo, delante de mi se encontraba otra preciosa mujer, que hasta ese momento pense que no tenía nada que envidiar a ninguna otra. Me dí cuenta de mi falta de respeto al comprobar que me estaba contando una historia reciente de su hermano, y reconociendo que estaba distraído y no me había enterado de nada, pedí perdón y volví a centrar la atención en lo que aquella fascinante mujer me decía, pero sin conseguir quitarme de la cabeza, ni aquel abrigo rojo, ni mi lengua chamuscada por aquel café. Aún así, esa noche conseguí no dormir solo. He de decir, y sin ningún afán de alardear de mis consquistas, que suelo dormir acompañado,aunque no necesariamente todas las noches de la misma mujer, y cuando duermo sólo, se deben siempre a mi propia voluntad o simplemente a cansancio. ¿Y por qué?
porque nunca he encontado mujer que me acepte en mi locura, que me entienda, y que no espere de mí, más de lo que puedo ofrecer. No he encontrado mujer que se solidarice con mi carácter. Y las veces que intenté vencer al mundo para que la relación con dichas, fuera posible, esperaban ramos de flores, cartas, bombones, velas o incluso me intentaban subir a un altar. Sin entender, que no quiero más que una compañera de viaje, a la que soprender de vez en cuanto, con pequeñas tonterías, a la que le importe el día de hoy, sin tener en cuenta lo que pasará, aquella que no se ponga como un basílisco porque olvidé un aniversario, y en vez de colocarme la ropa, espere a que lo haga yo, riéndose de lo desordenado que puedo llegar a ser. Aquella mujer, que conozca perfectamente a mis amigos, y aún asi confíe en mi. Que no espere cartas, bombones ni flores. Si no llamadas de teléfono sorpresas, o escapadas a cualquier lugar, sin nada premeditado. Que cuando se despierte, aunque yo ya no este, sepa que volveré, sin desesperarse ni ponerse histérica porque una vez más se ha despertado sola. Que entienda que la quiero sin necesariamente tener que decírselo cada dos por tres, y que aunque la admire y sepa que no hay mujer mejor, no tenga que exteriorizarlo o demostrarlo de alguna manera. Pero tras mucho buscar a esa mujer, me di cuenta de que quizás pedía demasiado, por eso decidí desde aquel momento acostarme acompañado y levantarme solo y en silencio,cada día. Dejándo tras mi paso noches de locura y mujeres preciosas dormidas en la cama. A muchas hice daño y soy consciente de ello, pero nunca fue para nada mi intención, a la larga defraudo y en una noche a eso no da tiempo.Sin embargo, aquellos guantes de colores no se borraron de mi cabeza en varíos días, y sin intuir porque, presentí, que pronto volvería a verlos.
domingo, 21 de agosto de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
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Penso ser como siempre hasta que se dio cuenta de que se habia convertido en lo que no habia planeado, o cambiaba el rumbo en.su vida o cambiaba de opinion ante sus ideales, y como lo segundo nunca se le dio bien, no lo hizo
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martes, 9 de agosto de 2011
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Cogió despacio el bolso con cuidado de no despertarle, junto a el dormía un gato precioso de cuerpo oscuro y cola marrón, la habitación se encontraba bastante descolocada, esa noche no había sido para menos. Se calzó los tacones, se arregló rápido frente al espejo y salió por la puerta de puntillas, evitando el minimo contacto con el suelo. Allí quedo dormido con el gato un chico encantador, sensible, culto, paciente, educado, optimista y emprendedor, demasiado para alguien que calza unos tacones de mercadillo, llamó al ascensor averiado, sin darse cuenta de que hacía unas horas el alcohol que corría por las células de su cuerpo la avisaba de que las puertas no se abrirían, de que como el cartel indicaba no funcionaba. Maldiciendo su mala memoria y a la vez acordándose de la noche que dejaba atrás, bajo las escaleras descalza para no alarmar a los vecinos con sus zapatos rojos cereza. Una vez en la calle miro hacía la ventana añorando las sábanas y el calor de sus brazos, teniendo la esperanza de que se hubiese despertado para no dejarla marchar, pero no fue así. El era perfecto, pero no podía funcionar, no de aquella manera, y entre la poca luz del sol que comenzaba a salir, y el frío de un invierno que llegó con fuerza, recorrió el tramo de la calle hasta el semáforo, cruzando en verde, un conductor apunto de arrancar esperó la mala educación vial de la joven aunque no le importó lo más minimo que esas piernas largas y esa falda demasiado corta para tal invierno interrumpiesen su ruta. Ella agradeció la paciencia con la mano y desapareció por la calle principal entre la gente que perfectamente arreglada se disponía a llegar a la oficina.
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